Hola amigos!,
Tras la resaca de las fallas y después de salir victorioso de una particular lucha a brazo partido con unos simpáticos virus que parece que estaban muy entretenidos correteando de arriba para abajo por mi cuerpo y que me han hecho pasar unos días muy divertidos, he intentado preparar un estudio pormenorizado y lúcido que nos ayudara a debatir sobre la novela que nos ocupará en la próxima tertulia del 8 de Abril, ....pero no lo he conseguido, por lo que os tendréis que conformar con el dossier que podéis leer a continuación ¡es lo que hay!
Quiero darle las gracias a Alex por la ayuda, para confeccionar el estudio he utilizado parte de la información que me envió , y gracias también a todos los que nos habéis enviado textos o información para publicar, es todo muy interesante y espero que sigáis haciéndolo, prometo ir cumpliendo con todos.
Estudio de Fahrenheit 451: "temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde…."
“Si os dan papel pautado, escribid por el otro lado” JUAN RAMON JIMÉNEZ
RAY BRADBURY

Su familia se mudó varias veces desde su lugar de nacimiento hasta establecerse finalmente en Los Ángeles en 1934. Bradbury fue un ávido lector en su juventud además de un escritor aficionado desde edad muy temprana. No pudo asistir a la universidad por razones económicas y para ganarse la vida, comenzó a vender periódicos. Posteriormente se propuso formarse de manera autodidacta a través de libros hasta que, dada su pasión por las historias, se decidió a escribir sus primeros cuentos de una manera un tanto peculiar, como el mismo cuenta “ Tenía tan poco dinero, estaba recién casado y quería escribir sin gastar dinero, fui a la UCLA (Universidad de California) y en un sótano había unas máquinas de escribir a las que tenía que ponerle 10 centavos de dólar cada media hora, y en nueve días gasté nueve dólares, con eso hice la primera versión de ‘Fahrenheit 451’ “.
De esta manera redactó una serie de cuentos cortos que posteriormente reconvirtió en lo que hoy conocemos como la versión definitiva de la novela que nos ocupa.
Estos trabajos iniciales los vendió a revistas, como la incipiente y por entonces prestigiosa Playboy, a comienzos de los años 40 del siglo XX.
En la raíz de sus obras se encuentran a menudo pesadillas que sufrió en su infancia, pues se distinguía por poseer una imaginación desbordante y una gran sensibilidad.
El primer libro que le dio reconocimiento fue “Crónicas Marcianas” (1950), una novela que describe la conquista y posterior colonización de Marte y en la que se refleja el miedo, tan característico de la época, a la inminencia de una guerra nuclear, anticipándose también a las preocupaciones ecologistas así como a los problemas derivados del racismo y la diversidad cultural. Esta obra marca el comienzo de una literatura de ciencia-ficción caracterizada tanto por el vuelo de la imaginación y la comprensión del significado de los adelantos científicos.
"Fahrenheit 451" fué publicada en 1953, el término, como ya sabéis, hace referencia a la temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde, esto en nuestra escala equivale a 232´77 ºC.

Bradbury marca para muchos estudiosos la mayoría de edad y la consolidación como género de la ciencia ficción norteamericana, mayoría de edad que coincide con la expansión del género en el resto del mundo y que junto con "Un Mundo Feliz" de Aldous Huxley y "1984" de George Orwell conforman el triunvirato dorado de la ciencia ficción distópica, aunque, desde luego las tres trascienden generos o etiquetas pues se trata de autenticas joyas de la literatura universal.
Como curiosidad citar que existe un asteroide llamado (9766) Bradbury en su honor y una asociación de “hombres-libro” llamada Proyecto Fahrenheit 451 : Las personas libro que iniciaron sus actividades en Madrid y de la que os hablaré pronto pues es muuuy interesante.
Bradbury vive actualmente en California, tiene 90 años y todavía escribe activamente.
En la presentación del libro:
“ Al escribir esta novela corta pense que escribía un mundo que pense aparecería dentro de cuatro o cinco décadas. Pero una noche, en Berverly Hills, hace solo unas semanas, se cruzaron conmigo un hombre y una mujer que paseaban con un perro. Me quede mirándolos, estupefactos. La mujer llevaba en la mano una radio del tamaño de un paquete de cigarros, con una antenita temblorosa. Salían del aparato unos alambres que terminaban en un cono insertado en la oreja derecha de la mujer. Allí iba ella, olvidada del hombre y el perro. Escuchando vientos lejanos, murmullos y gritos de folletines musicales, caminando como sonámbula, y el marido que bien podía haber estado allí, la ayuda a subir y bajar las aceras. Esto no era un hecho nuevo en nuestra cambiantes sociedad”.
UTOPIA Y DISTOPIA
“ -¡Feliz! ¡Que tontería! Claro que soy feliz. Por supuesto. ¿No lo soy acaso?... Montag dejó de reír.”
Las distopías surgen como reacción a las utopías que intentaban crear sociedades justas, que en realidad eran terribles sistemas totalitarios muy alejados de la justicia.
Las utopías querían mostrar que la justicia es posible, y, sin embargo estas obras (Utopía de Thomas More, La República de Platón...) mostraban auténticos sistemas totalitarios en los que la justicia era adquirida a partir de la limitación de las libertades individuales, precisamente en nombre de la Justicia.
Las distopías nacen en pleno siglo XX para criticar la posibilidad de crear sistemas justos y perfectos, y, como las utopías de siglos anteriores se concibieron para criticar la sociedad en la que nacen. No debemos olvidar que en el siglo XX se ha intentado llevar a la práctica dos sistemas políticos revolucionarios con el objetivo de crear sociedades mejores y perfectas: el comunismo y el fascismo.
Ambos proyectos han acabado siendo sistemas totalitarios en los que el individuo apenas cuenta, ya que el todo es lo realmente importante. El individuo es sacrificable, eliminable, prescindible; se le puede torturar en bien de la colectividad. Estas son las fuentes de inspiración de las distopías. Dos características fundamentales de los distopías son el férreo control de los ciudadanos, y el uso de la tecnología para el bien del estado (nunca del ciudadano).
Milan Kundera sostuvo en una entrevista que “toda utopía comienza siendo un enorme paraíso que tiene como anexo un pequeño campo de concentración para rebeldes a tanta felicidad; con el tiempo, el paraíso mengua en bienaventurados y la prisión se abarrota de descontentos, hasta que las magnitudes se invierten…”
CONTEXTO
“Llénalos de noticias incombustibles. Sentirán que la información les ahoga, pero se creerán inteligentes. Les parecerá que están pensando y serán felices…”

La novela presenta un entorno de ciencia-ficción, genero narrativo que describe situaciones y aventuras de un futuro imaginario; En esta novela clásica de un futuro literario, la visión de Bradbury es asombrosamente profética e inquietante si la observamos a traves de los ojos del siglo XXI: grandes pantallas interactivas, vehículos capaces de alcanzar velocidades asombrosas, una población apabullada por una constante avalancha de musica e información manipulada que no da opción a la mas mínma participacion ni reflexión trasmitidas por unos minúsculos auriculares insertados en las orejas.
Fahrenheit 451 deviene él más conveniente de los infiernos conformistas.
Bradbury nos describe una sociedad en la que los libros y la lectura están prohibidos, en la que impera el culto al hedonismo puro y duro y en el que los poderes públicos persiguen a todo aquel que posea libros, a todos los que todavía, a escondidas, se entregan al nefasto vicio de la lectura. En el país descrito por el autor hay que ser feliz por decreto, y la gran mayoría de la gente lo es. Claro que se trata de una felicidad vacua, implantada en los débiles cerebros de las masas a través, sobre todo, de la televisión. Leer obliga a pensar por uno mismo, y por lo tanto, impide ser estúpidamente feliz. Por eso en el país de Montag atesorar libros es un delito y leerlos un crimen severamente castigado por las leyes. Esa conducta asocial debe ser erradicada como sea, a fin de que los nuevos apestados, los que no sólo osan leer, sino que además tratan de que otros lean, no contaminen al resto con sus perniciosos hábitos.
TEMAS TRATADOS
"Un libro en manos de un vecino es como un arma cargada."

El otro punto fundamental es la rebelión contra el sistema establecido. En 1953 los USA están incursos en al guerra de Corea, una guerra contra el comunismo que implica que, aparte de las motivaciones económicas, el gobierno norteamericano se decanta por una forma de pensar diametralmente opuesta a la de la URSS, pero que implica también que nadie se puede alejar de la norma y del pensamiento oficial –recordemos el McCarthysmo-. Bradbury recrea esa época negra en la que se acusaba y se condenaba al ostracismo a los “desviados” de pensamiento. Montag, gracias a los personajes que va encontrando - su vecina Clarisse, el profesor de filosofía Faber e incluso el capitán Beatty, comienza a pensar de manera independiente y “peligrosa”. El mismo capitán le advierte del peligro en el que se va a ver en vuelto si sigue esa conducta extraña. Aún así nuestro protagonista intenta buscar la verdad por otros caminos porque como él dice “Debería ser feliz, lo tengo todo y sin embargo noto que algo me falta”. Esa falta, esa carencia, es la libertad de decisión, o lo que es pero la libertad de elección, ausente en esa sociedad puesto que sólo hay un camino. El capitán Beatty explica muy bien cómo se llegó a ese estado de cosas:
“Se abreviaron los años de estudio, se relajó la disciplina, se dejó de lado la historia, la filosofía y el lenguaje... La vida es lo inmediato, sólo el trabajo importa. Divertirse, sí, pero después del trabajo. ¿Por qué aprender algo salvo apretar botones, insertar llaves, ajustar tornillos y tuercas?”
ESTILO LITERARIO
“No quería saber cómo se hacen las cosas, sino por qué. Uno empieza con los porqués y termina siendo un desgraciado. La pobre chica está mejor muerta…”

ESPACIO
"¿Sabe que los libros huelen a nuez moscada o a especias de paises lejanos? Me gustaba mucho olerlos cuando era joven, antes de permitir que se perdieran."
“El mundo que propone Bradbury como contexto físico para Fahrenheit 451 escapa a la ciencia ficción en la medida en que ninguno de los elementos técnicos que aparecen en sus páginas con una función decisiva está fuera de los usos del momento de su redacción: la televisión, los ignífugos, los censores de toda ralea... Pero participa del modelo en la medida en que la historia de Montag es expuesta al modo de una fábula, cuya moral debería realizarse en un tiempo distinto del de la lectura, que, por razones de escenografía, tiene que suponerse aún no llegado. Esa suposición, esa sobrevaloración de lo escenográfico, depende de un pacto establecido entre autores y lectores, entre directores de cine o de teatro y espectadores, de acuerdo con el cual se acepta que los personajes se mueven por donde su creador dice que se mueven, por absurdo que parezca —si se mueven por la superficie de Marte, es el futuro; si hablan en el senado romano, es el pasado—, y se prescinde del dato de que la acción siempre es presente. De la sobrevaloración de lo escenográfico se derivan la novela histórica y la ciencia ficción. Por supuesto, cuando una obra es verdaderamente grande, se desprende del género en que cabría incluirla escenográficamente y deviene atemporal. Don Quijote no es una novela de caballería, El largo adiós no es una novela policíaca, Memorias de Adriano no es una novela histórica. Por lo mismo, Fahrenheit 451 no es una novela de ciencia ficción.
Lo que ocurre en las páginas de Fahrenheit 451 ya había ocurrido cuando Bradbury las escribió, estaba ocurriendo mientras él las escribía, y continuó, y continuará ocurriendo, con otros nombres, en otras circunstancias, de modo idéntico a aquel en que sigue saliendo a sus caballerías Alonso Quijano y sigue acudiendo el padre de Hamlet a su cita nocturna y sigue Ulises volviendo a Ítaca. El futuro de Bradbury, como el de todos los hombres, es un reflejo del pasado. Y el pasado es un reflejo del futuro. Ambos tiempos confluyen en la conciencia, en su supuesto, inefable presente, sólo por un instante, siempre por un instante, instante tras instante: en un presente siempre recomenzado, siempre superado.”
Del excelente prologo de Horacio Vázquez-Rial en la edición de Minotauro del año 2000.
CUESTIONES SOBRE LA OBRA
¿Es posible un control de la sociedad sobre lo que pensamos?
¿Se es más libre leyendo más?
¿Hay conflicto entre la cultura de la imagen y los libros?·
¿Qué influencia tiene la TV y los medios de comunicación en la conformación de las mentalidades?·
¿Debemos leer cualquier cosa que caiga en nuestras manos?
¿Qué valores o formación serían fundamentales para interpretar lo leído?
¿Es posible un paralelismo entre los “murales TV” y las nuevas redes sociales (facebook, etc..)?
¿Es lo mismo conocimiento y cultura?
¿El vértigo al que nos sometemos a diario nos impide el pensamiento y la reflexión?
¿La ignorancia realmente proporciona la felicidad?
¿Qué libro salvarías para la memoria futura?
¿Cuantas reuniones nos faltan para convertirnos en “hombres-libro” ? ;)
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Espero que os haya gustado y no haberos aburrido demasiado, pero sobre todo que sirva de ayuda para que la próxima reunión sea tan interesante como la del mes pasado.
Nos vemos muy pronto,
un abrazo.