sábado, 13 de abril de 2013

CRÓNICA REUNIÓN DE MARZO 2013




Reunión 22/03/20l3
Libro: “Ensayo sobre la lucidez” de José Saramago
Nº de páginas: 416 págs.
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Editoral: ALFAGUARA
Lengua: ESPAÑOL
ISBN: 9788420401706



SINOPSIS
Durante las elecciones municipales de una ciudad sin nombre, la mayoría de sus habitantes decide individualmente ejercer su derecho al voto de una manera inesperada. El gobierno teme que ese gesto revolucionario, capaz de socavar los cimientos de una democracia degenerada, sea producto de una conjura anarquista internacional o de grupos extremistas desconocidos. Las cloacas del poder se ponen en marcha: los culpables tienen que ser eliminados. Y si no se hallan, se inventa.

Los protagonistas de esta nueva novela de Saramago, un comisario de policía y la mujer que conservó la vista en la epidemia de luz blanca de Ensayo sobre la ceguera, dan muestras de la altura moral que los ciudadanos anónimos pueden alcanzar cuando deciden ejercer la libertad.

Fábula, sátira y tragedia pero, sobre todo, una novela profundamente política. Nunca nadie había contado esta historia, y nunca nadie lo podrá hacer después.


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Recordando: “nos reunimos por ilusión pero reforzamos nuestra voluntad”


Y después de la reunión....


COMPARTIMOS

¡Qué alegría! Concurrimos todos…..

Es de admirar que cada uno trae lo mejor de sí mismo: buen humor, entusiasmo y ganas de pasarlo bien y sobre todo de alabar la voluntad de los que trabajan y son padres, roban  horas al sueño  y descanso para leer el libro elegido.

Buena coordinación; profundas reflexiones y vinculación con la etapa que estamos  viviendo; discrepancias pero se alcanzan consensos que animan a seguir luchando.

La segunda vuelta aprendemos a DRAMATIZAR; las secuencias de la página 227 se convierten en libreto teatral  titulado  ”Consejo de Ministros”

¡Qué gozada! Oportunidad  de descubrir dotes actorales en todos los intervinientes. Alguien sugiere, escoger una obra de teatro breve y hacer  “teatro leído”  ¡Avanzamos!


Voz del autor.-

“Nacemos y es como si hubiéramos firmado un pacto para toda la vida pero puede llegar un día  en que nos  preguntemos: ¿Quién ha firmado esto por mí?

Nuestras voces.-

“Creíble por lo inverosímil”

“Historia  rocambolesca”

“El atropello de la razón por la democracia”

“trama espectacular”

“Actual”

“Por la ironía  llegamos a la cruda realidad”

“Se demuestra  ausencia total de los derechos  humanos fundamentales”


El MIRLO  que ve, escucha y premia

Ojo, informa: Gente que piensa., reflexiona y llega a conclusiones grupales. No se rinden fácilmente. Por ello son premiados con sus trinos sostenidos y vibrantes.






En Valencia a las 23 hs. y diez grados de temperatura.
                                                                                          Ya llegó la primavera!

                                                                      Crónica enviada por Beatriz Masiá.



sábado, 2 de marzo de 2013

AYER NOS REUNIMOS...





Reunión  l5/02/20l3
Libro: “Crematorio”de Rafael Chirbes

Nº de páginas: 424 págs.
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Editoral: ANAGRAMA
Lengua: ESPAÑOL
ISBN: 9788433973764





Recordando: “nos reunimos por ilusión no por obligación”.

Y después de la reunión...

                                                  COMPARTIMOS

Comienzo festivo para brindar por la amistad, por el año nuevo lunar y los cambios que se avecinan, personales y sociales.

Luego el coordinador, empleando un excelente  recurso, inicia el debate contando sus propias vivencias con la lectura de “Crematorio” y el hallazgo compartido por todos, del escritor valenciano Rafael Chirbes.

Debate ordenado, permite conocer  el sentir de cada uno, sin interrupciones , de buen nivel. Hay segunde vuelta  con diálogos que amplían, profundizan y animan a reflexionar  grupalmente.

El tiempo vuela; hay que sintetizar.


Voz del autor.-

“La clase obrera no es protagonista de nada, ni sujeto de la historia. Ni siquiera ES. Ha muerto”

Nuestras voces.-

“Desazón”

“Real y actual”

“La miseria humana”

“Realidad y miseria"
                                                                                                                                                                                        
“Frustración y desencanto”    
                                                                                                                              
“La cruda realidad” 

“Aun podemos ayudar al cambio”

OJO  nos espían e informan: “Grupo consolidado y pensante. No hay líder “cacique”, coordinación horizontal .No existe materia para corromperlos, porque se reúnen por ¡amor al arte! Por ahora  inofensivos.

EL MIRLO, que ve, escucha y premia.


Melodioso canto  para Mario, Manolo, Ana, Vanesa, María , Beatriz, Ricardo  y David.






En Valencia, a las 23 hs. Y ocho grados de temperatura.

Crónica enviada por Beatriz Masiá.




viernes, 1 de marzo de 2013

EL SISTEMA - EDUARDO GALEANO



EL SISTEMA - EDUARDO GALEANO

Los funcionarios no funcionan.

Los políticos hablan pero no dicen.

Los votantes votan pero no eligen.

Los medios de información desinforman.

Los centros de enseñanza enseñan a ignorar.

Los jueces condenan a las víctimas.

Los militares están en guerra contra sus compatriotas.

Los policías no combaten los crímenes, porque están ocupados en cometerlos.

Las bancarrotas se socializan, las ganancias se privatizan.

Es mas libre el dinero que la gente.

La gente esta al servicio de las cosas.

Tiempo de los camaleones: nadie ha enseñado tanto a la humanidad como estos humildes animalitos.

Se considera culto a quien bien oculta, se rinde culto a la cultura del disfraz.

Se habla el doble lenguaje de los artistas del disimulo. Doble lenguaje, doble contabilidad, doble moral: una moral para decir, otra moral para hacer.

La moral para hacer se llama realismo.

La ley de la realidad es la ley del poder. Para que la realidad no sea irreal, nos dicen los que mandan, la moral ha de ser inmoral.

Quien no se hace el vivo, va muerto. Estás obligado a ser jodedor o jodido, mentidor o mentido.

Tiempo del qué me importa, del qué le vas a hacer, del no te metas, del sálvese quien pueda.

Tiempo de los tramposos: la producción no rinde, el trabajo no vale.

En el Río de la Plata, llamamos bobo al corazón. Y no porque se enamora: lo llamamos bobo por lo mucho que trabaja.

Eduardo Galeano.

Extraido de "El libro de los abrazos"

lunes, 15 de octubre de 2012

PATENTE DE CORSO - MEZCLADO, NO AGITADO



Mezclado, no agitado
ARTURO PÉREZ-REVERTE | El Semanal - 01/10/2012


En octubre de 1964, cuando yo estaba a punto de cumplir trece años, un hermano marista al que apodábamos Dumbo me sorprendió en un pasillo leyendo Goldfinger. El delito era doble: no estaba dentro del aula, y esa novela era para adultos. Eso dio lugar a que mi padre fuera convocado para notificarle que el libro quedaba confiscado y que yo había cometido una doble falta: ausentarme de clase y leer novelas inadecuadas. Pero mi padre estuvo a la altura de las circunstancias. Con mucha calma le dijo a Dumbo que yo asumiría el castigo que el reglamento del colegio estableciese; pero que dos cosas debían quedar claras. Una, que la novela era suya y se la llevaba. Otra, que era él quien decidía sobre lo adecuado en las lecturas de su hijo; y que yo también leyera novelas de James Bond le parecía adecuadísimo, pues eran muy entretenidas, estaban bien escritas y estimulaban la imaginación. Así que, en cuanto regresáramos a casa y yo hiciera los deberes, me devolvería el libro para que acabase de leerlo. Y así fue como ocurrió.

Tengo ese mismo ejemplar a la vista mientras tecleo estas líneas. Esa primera edición de Goldfinger y otra de Operación Trueno del año 66 son las dos únicas novelas de la serie escrita por Ian Fleming que, procedentes de la biblioteca de mi padre, conservo todavía. Las otras murieron por el camino, deshechas de ser leídas y releídas, prestadas a amigos que nunca las devolvieron u olvidadas en cualquier sitio, como suele ocurrir con esa clase de libros en formato de bolsillo, editados en un papel que amarillea y resiste mal el paso del tiempo. Hace unos años, deseando tenerlas de nuevo, compré las catorce novelas de la serie, en edición moderna, y releí algunos títulos disfrutándolos mucho; confirmando por qué a mi padre, que sobre todo era lector de literatura e historia navales, le gustaban las novelas de Ian Fleming tanto como las de otro autor policíaco y de espionaje que también conocí a través de él: Eric Ambler, el autor de La máscara de Dimitrios -extraordinaria película, por cierto- cuyas novelas también procuro recuperar en librerías de viejo y reediciones modernas -con Agatha Christie y otros autores de novela negra ya lo conseguí hace tiempo-, en un intento por reconstruir en lo posible esa parte amena y pintoresca, más caduca, ligera y de difícil conservación, de la biblioteca paterna.

Hoy les cuento eso porque este año se cumplen sesenta desde que Ian Fleming escribió su primera novela sobre James Bond, y no quiero que pase la fecha sin dedicarle un guiño de homenaje. En mi temprana juventud lectora pasé estupendos ratos leyendo sus novelas -incluso antes de tener edad para ver en el cine las películas rodadas sobre éstas-, y malvados como Auric Goldfinger, Emilio Largo o Le Chiffre ocuparon mi imaginación con la misma intensidad que Rupert de Hentzau, Rochefort o Javert; nunca hubo una secretaria eficaz que no me recordase a miss Moneypenny, ni bebí un martini -mezclado, no agitado es una incorrecta traducción de shaken, not stirred- sin recordar al agente 007. Por supuesto, he visto las veintidós películas hechas sobre el personaje, incluidas las mediocres interpretaciones de George Lazenby, Timothy Dalton y Pierce Brosnan, la guasona y divertida encarnación de Roger Moore, y la contundente, casi perfecta, asunción del personaje por el pétreo Daniel Craig. Sin embargo, cada cual es hijo de su tiempo, sus lecturas y su cine. O su tele. Así que comprendan ustedes que, en mi imaginación, James Bond tenga los rasgos indelebles de Sean Connery, del mismo modo que las palabras chica Bond irán siempre unidas, en mi memoria pavloviana, a la espléndida y húmeda imagen de Úrsula Andress saliendo del mar con bikini blanco y cuchillo al cinto en 007 contra el doctor No.

Y oigan. Me importa un pimiento frito que estudios de perspectiva diversa, incluido feminismo radical, etiqueten a James Bond como sexista, snob, asesino, sádico y vulgar. La literatura, buena, mediocre o mala, profunda, de entretenimiento, o la que combina sin complejos todos los niveles posibles, no tiene obligación moral alguna: cuenta mundos, narra miradas, registra recorridos en los diferentes estratos y situaciones que la vida, y los libros que la exploran, despliegan ante los ojos del lector. Y estoy convencido de que, en ese territorio sin reglas ni cánones absolutos, tan útil o interesante puede ser una conversación entre Hans Castorp y Settembrini en La Montaña mágica como los silencios del capitán MacWhirr en Tifón, la muerte de Porthos en el Bragelonne o la tortura de que es objeto Bond, desnudo y atado a una silla, en Casino Royale. Por eso saludo a ese sexagenario 007 como lo que soy: un viejo lector agradecido.  

Fuente:

jueves, 11 de octubre de 2012

EL HAMBRE - MIGUEL HERNANDEZ


El hambre

Tened presente el hambre: recordad su pasado
turbio de capataces que pagaban en plomo.
Aquel jornal al precio de la sangre cobrado,
con yugos en el alma, con golpes en el lomo.

El hambre paseaba sus vacas exprimidas,
sus mujeres resecas, sus devoradas ubres,
sus ávidas quijadas, sus miserables vidas
frente a los comedores y los cuerpos salubres.

Los años de abundancia, la saciedad, la hartura
eran sólo de aquellos que se llamaban amos.
Para que venga el pan justo a la dentadura
del hambre de los pobres aquí estoy, aquí estamos.

Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente,
los que entienden la vida por un botín sangriento:
como los tiburones, voracidad y diente,
panteras deseosas de un mundo siempre hambriento.

Años del hambre han sido para el pobre sus años.
Sumaban para el otro su cantidad los panes.
Y el hambre alobadaba sus rapaces rebaños
de cuervos, de tenazas, de lobos, de alacranes.

Hambrientamente lucho yo, con todas mis brechas,
cicatrices y heridas, señales y recuerdos
del hambre, contra tantas barrigas satisfechas:
cerdos con un origen peor que el de los cerdos.

Por haber engordado tan baja y brutalmente,
más abajo de donde los cerdos se solazan,
seréis atravesados por esta gran corriente
de espigas que llamean, de puños que amenazan.

No habéis querido oír con orejas abiertas
el llanto de millones de niños jornaleros.
Ladrábais cuando el hambre llegaba a vuestras puertas
a pedir con la boca de los mismos luceros.

En cada casa, un odio como una higuera fosca,
como un tremante toro con los cuernos tremantes,
rompe por los tejados, os cerca y os embosca,
y os destruye a cornadas, perros agonizantes.

Miguel  Hernandez.